La lectura como parte de la rutina

Por Claudia Giribaldi

libros

La estética y atmósfera de los libros puede ser un ambiente embriagante. Se ha construido un mundo material en donde la idea de tener una librería es un símbolo de cultura y conocimiento. Pero no basta con estar rodeado de libros para leer y continuar aprendiendo sobre historias y hechos de la humanidad. También es necesario tener un lugar para discutirlos y compartir nuestras lecturas.  Existen grupos y ciertos espacios de educación que apoyan estas ideas; sin embargo, este tipo de espacios intelectuales y de lectura hacen falta en lugares públicos.

En la actualidad, encontrar sitios donde existan librerías, bibliotecas o librerías de libros usados es algo extraño y que se está perdiendo. De repente las ciudades que albergan universidades propagan este tipo de cultura intelectual y de lectura, como por ejemplo el lugar donde resido que es Hyde Park, el barrio de la Universidad de Chicago. Estos barrios son únicos porque estudiantes y catedráticos universitarios necesitan el acceso a los libros.             Las librerías obviamente tienen que tener clientela y audiencia para poder vender sus libros. Aparte de esto, existen más cafés, museos, librerías y bibliotecas que resaltan la calidad de la cultura de estos ambientes dónde la gente de la comunidad se frecuenta para discutir sobre el último libro que han leído o el último reportaje escrito por un periodista famoso. Por esta razón, la cultura de la lectura no es fácilmente popularizada y sigue siendo parte de un nicho de personas interesadas en este arte.

Aun así, existen otros espacios aparte del universitario dónde existe la escena cultural de la lectura. Unas de las pocas ciudades que he visitado en Estados Unidos que intentan promover la cultura de la lectura son Seattle y Nueva York y hasta cierto punto, Chicago. He mencionado las ciudades que yo conozco y me imagino que existen otras ciudades que tienen esta cultura de la lectura.   Aun así, no había muchos lugares donde se fomentaba la incursión de la compra y venta de libros y encontrar grupos dónde se fomente la lectura crítica fuera de lo académico o de los grupos culturales privados.

Al mismo tiempo, el acceso a los libros y la habilidad de ser una forma popularizada para adquirir conocimiento o por mero entretenimiento no ha logrado llegar a las masas. En el pasado comprar un libro era un lujo que muchas personas de la clase obrera no podían accederlo con facilidad. De repente, con el boom de la era digital se abrió el alcance de la información por Internet, facilitando la compra y venta de libros. Sin embargo, esto también puso en desventaja la venta de libros en las librerías y monopolizó el manejo de esta industria, dejando muchos negocios de libros e imprentas fuera de servicio.

Enriquecer parte de nuestro conocimiento con la lectura es elemental y hay que implementarlo en nuestra vida diaria. Hay personas que tienen la habilidad de establecer su rutina con diversas lecturas, entre las noticias, ensayos académicos y culturales o para pasar el tiempo, leyendo una novela.  Es importante diversificar la lectura y no leer un solo género o estilo de escritura.  A la vez, es significativo para un ávido lector saber distinguir y formar al mismo tiempo un pensamiento crítico y discernir argumentos presentados en los libros y otros escritos. Propagar la cultura de la lectura como un acto universal es importante para fomentar una humanidad crítica y concientizada. Espacios públicos, aparte del mundo cibernético, son necesarios para construir relaciones y enlaces culturales críticos de lo que uno aprende en el proceso de la lectura. El Proyecto Odisea es una de las pocas organizaciones en Chicago que intenta dar acceso a la comunidad Latina al conocimiento vasto de las humanidades con la lectura y pensamiento crítico, historia, literatura, arte y filosofía.

A continuación los dejo con tres grabaciones de miembros de la comunidad de Chicago hablando de sus experiencias con sus librerías o bibliotecas favoritas, algunas ubicadas en la ciudad:

Jazmin en Avondale, Chicago

Pablo en Hyde Park, Chicago

Ireri en Old Irving Park, Chicago

 

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