Poesía y Prosa

Oscuridad 

Por Yolanda Avellaneda

La oscuridad de mi celda nunca va a llegar a ser como la que llevo en mi alma. Lo conocí hace mucho tiempo; él era un hombre que tenía muy claro lo que quería porque tenía muy claro lo que poseía y no estaba dispuesto a perderlo. Seguir leyendo.

Te conocí

Por Claudia Giribaldi

Hace muchos siglos que te conocí pero apenas tengo una vida para encontrarte. Con esta idea en la cabeza se quedó Rosario cuando se levantó de la cama, al acordarse de la noche anterior. Muchos vinos pasaron por su presencia. Entre vaso y vaso, el diálogo succionó la existencia de su alrededor y se concentró entre ellos. Rodrigo no tuvo la menor idea que iba a estar en ese lugar, en ese rincón del mundo extranjero, después de su repentino viaje a Nueva York. Seguir leyendo.

A la Nona

Por Erika Doyle

— ¡Y sí, che, ella fue la primera de todas! La primera que te vio apenas abriste los ojos en el Álvarez, hospital lleno de gatos abandonados comiendo bofe en cada rincón.La Tina pasó semanas tejiendo unos escarpines azul marino, pero según me contó la Nona, Tina se sintió decepcionada de que yo naciera hembra. Ella quería que yo fuese varón. Para la nona, eso era maña de calabreses testa dura nomás. La gente del campo piensa que siendo varón la tierra se trabaja mejor. Así me decía ella. Seguir leyendo.

 

Poemas por Jorge García de la Fe

Amor que llegas a mi vida ahora

Amor que llegas a mi vida ahora,

¡dame las claves para discernir

tu rostro entre las máscaras! Sentir

casi no puedo; la anestesia mora

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Publicaciones anteriores:

El blues de J.B. Lenoir, por Erika Doyle

Traducido por Claudia Giribaldi, texto originalmente en inglés. 

En Monticello, Mississippi, nació una estrella, donde las plantaciones de algodón se mueven de un lado al otro y los hombres del pueblo cantan desde el amanecer hasta el anochecer (comunicando unos ritmos improvisados). Seguir leyendo. 

Monte Chingolo

Por Yolanda Avellaneda

No sé qué hora es, estoy sola, en la oscuridad del lugar que me ahoga, tengo mucho miedo sólo el recuerdo de Ernestina me da la fuerza que de momento pienso que voy a perder. Aún huelo la pólvora en mis manos, todo el cuerpo me duele y no dejo de temblar. Ya es veinticuatro de diciembre, es Navidad, logré escaparme de Viejo bueno, aún no entiendo cómo logré hacerlo. Estoy escondida, en un galpón, está muy oscuro, pero a pesar de la oscuridad pude encontrar la bolsa que Eliseo me ayudó a preparar con ropa limpia y documentos falsos. Seguir leyendo. 

Memorias de Starbucks

Por Elbio Rodríguez Barilari

-Cuando se hace el amor tiene que ser como lo harían dos fieras.

-Dos tigres furiosos. Tigre y tigresa.
-Tigra, que hasta suena más bonito.
-Tigra, entonces.
-Dos panteras.
-Al final, como dos delfines viscosos.
-Sí, dos serpientes luchando.
-Dos anacondas enroscadas.
-Dos boas constrictor.

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Tres Minicuentos, por Yolanda Avellaneda. Seguir leyendo. 

 

Poema de su poemario “Waromar”por Liliana Bilbao. Seguir Leyendo.

 

Al otro lado de la pared, por Vanesa Baerga, Claudia Giribaldi, Erika Doyle, Yolanda Avellaneda, Luis Giménez y Alex Escalona

Son las seis y algo de la mañana de un sábado y veo, siento en mi medio sueño luces de colores. También se oye a lo lejos el ruido de una ambulancia…Seguir leyendo

Reflexiones y poemas sobre Chicago– CAM 2015, Por Yolanda Avellaneda, Erika Doyle, Maritza Buendía y Claudia Giribaldi...Seguir leyendo
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