Stanislaw Jaroszek: “El español y la cultura latina se convirtieron en mi pequeña obsesión”

Entrevistado por Erika Doyle 

StanislawJ

¿Cuándo y cómo decidiste dedicarte a la escritura?

Desde la niñez empecé a escribir poemas en polaco, no creo que tuve mucho éxito con ellos, pero recuerdo que mis amigos se reían mucho cuando los leían, pues eran pequeñas sátiras. Después traté de escribir cuentos, pero terminé por inventar chistes y anécdotas que me publicaba la revista local Echo dnia. De adolecente, gané el tercer lugar en un concurso de chistes organizado por la revista de humor Karuzela. Cuando llegué a Chicago, a la edad de 20 años, me vinculé a la revista Panorama, donde escribí comentarios deportivos y traducciones de la prensa americana. Esporádicamente escribía cuentos que publicaban varias revistas polacas en Chicago.

¿Por qué escribir en español en los EE.UU. siendo que sos oriundo de Polonia?

No creo que exista alguna lógica en particular sobre esto. Simplemente, el español y la cultura latina se convirtieron en mi pequeña obsesión. Me gustó el sonido de esta lengua, la vitalidad  que posee y la oportunidad de expresión nueva. Me sentía limitado por la descendencia europea, de qué y cómo uno debe escribir, mientras que en español no lo sentí. A contrario, me sentí liberado de poder cruzar de una cultura a otra.

¿Escribís en inglés también? 

Escribir en otra lengua es como construir el mundo de nuevo. Uno tiene que empezar todo desde el principio. La construcción de la lengua es diferente y uno necesita desarrollar su estilo, o mejor dicho descubrirlo en sí mismo. Además, el inglés siempre me había parecido una lengua fea y nunca me identifiqué con el inglés. Pero ahora, 30 años después, tal vez estoy cambiando de opinión porque recientemente estoy trabajando en varios proyectos en esta lengua.

Creo que las mismas pastillas no sirven igual a cada paciente. Igual, los talleres pueden construir a un autor o destruirlo. Eso depende de la mentalidad y la personalidad de cada uno. Para mí, el taller fue un tiempo y un espacio donde crecí como escritor. El taller es como la escuela, unos aprenden y otros no, por variedad de razones. En mi caso, el taller fue inestimable porque conocí a muchos escritores y una variedad de estilos y maneras de expresión. Claro que duele cuando te critican, pero esta crítica te permite crecer y mejorar como autor. Para mí no hay de otra, pues cuando uno lee su escrito a los colegas o familiares, ellos siempre dicen: ¡grandioso!, etc., porque están vinculados con el autor emocionalmente y no pueden decirle lo que piensan de verdad. Sin mencionar, que nuestros amigos son lectores y no críticos.

 ¿Cuál fue tu primer trabajo literario escrito en español? ¿Por qué decidiste escribir sobre ese tema o temas?

En 2010 publiqué mi primer libro en español. Se llama Jaleos y denuncias. Son 19 historias cortas, sobre  amor, desamor y otras pequeñas tragedias que he vivido. Con este libro me despido de la juventud y los demonios que me perseguían por años.

¿Cómo ha sido recibido tu trabajo literario la comunidad hispana en Chicago?

Creo que bien. Recibí mucho apoyo del círculo de escritores locales y lectores que asistieron a las presentaciones del libro. Hay un aspecto de curiosidad de por qué un polaco decide escribir en español. Siempre explico que de esta manera mis personajes (a veces polacos que viven en Chicago) nunca van a leer sobre sí mismos, lo que ayuda a evitar problemas con los familiares y conocidos.

¿Qué autores hispanos te influenciaron o te marcaron? ¿Qué géneros literarios?

Hay muchos autores con los cuales me identifico de una manera u otra. Juan Rulfo, por ejemplo. Me fascina la economía de la palabra. Es sus textos no hay palabras que sobran. Estos reflejan una perfección. Gabriel Garcia Márquez me seduce con un lenguaje simple pero bello. En su mundo descubro mi mundo. La violencia, amores y sufrimiento presentes en sus obras son acompañados por una dosis de esperanza que nos da fuerza para vivir un día más. Su humor satírico, a veces escondido en las profundidades de las historias, está presente y luce como un sol sobre la oscuridad del alma humana.

Además de participar a nivel artístico dentro de la comunidad hispana, ¿participas del mismo modo dentro de la comunidad polaca en Chicago?

Hace 30 años traté de acomodarme entre los artistas polacos en Chicago, pero sentí que este camino no era para mí, que tenía que buscar una alternativa, y así la trayectoria de mi vida me llevó al mundo hispano y a su lengua.

¿En qué otros proyectos estás trabajando en la actualidad? Pueden ser referentes a la escritura o no.

En 2014 publiqué mi segundo libro De novias, esposas y otras cosas. En 2015  salió mi libro en polaco Smiesznosci. Últimamente he publicado cuentos en varias revistas, empleando una temática nueva. Por ejemplo, nunca pensé escribir algo político, pero al ver lo que pasa alrededor mío, publiqué un cuento sobre un “chupacabras” que ganó las elecciones. (Una fábula fea para niños grandes). Además, inspirado por los dibujos de Diana Solís, escribí varios cuentos en donde los aspectos de un ser humano se mezclan con los de los animales, semejante al trabajo de la artista.

Años atrás empecé una novela en español, la cual dejé de trabajar. Después de trabajar en 28 escuelas en Chicago, escribí un libro en polaco sobre ellas, pero no lo voy a publicar hasta mi jubilación.

Tres palabras favoritas en español.

No me viene a la mente ninguna en particular.

Tres lugares de Chicago que te inspiran o definen.

No tengo ni un sólo lugar que me defina. Mejor dicho, desde la niñez me he sentido huérfano y así me siento en Chicago. Me gustaría creer que lo que nos define está adentro de nosotros y no afuera. Tal vez me equivoco, pero así es la vida, una serie de equivocaciones nada más.

Tres autores favoritos y sus obras (pueden ser polacos, estadounidenses o hispanos)

Qvo Vadis del novelista polaco, Sienkiewicz, East of Eden de Stainbeck, Cien años de soledad de Gabriel Garcia Márquez. Y cómo no mencionar a  Faulkner y Dostoievski, si oigo ecos de todo lo leído en mi cabeza.
El siguiente es un video en donde Stanislaw lee un texto breve de su autoría:

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